jueves, 9 de abril de 2009

PROYECTO SANA-MENTE


PORQUE QUEREMOS HACERLO?

Muchas personas tienen una imagen fija y errónea de las personas que padecen enfermedades mentales severas y prolongadas, basados en innumerables conceptos erróneos. Los que más sobresalen, son aquellos que consideran a las afecciones mentales como enfermedades intratables y/o contagiosas y /o causadas por una mala crianza de los padres. Consideran además, que quienes las sufren, no pueden ni quieren trabajar, ni tomar decisiones responsables y propias, son impredecibles, casi siempre dicen cosas sin sentido, generalmente violentos y muchas veces peligrosos, por lo cual deben ser recluidos.
Esta imagen está muchas veces sostenida y hasta promocionada por los medios de comunicación, utilizándola incluso con fines comerciales. Estos conceptos erróneos constituyen la base del estigma asociado a enfermedades tales como la esquizofrenia y otras afecciones, con la consecuencia frecuente de conllevar escasas posibilidades de trabajo e inclusión social, generando rechazo por la sociedad, que se suma a la tendencia a aislarse propia de la enfermedad; lo cual determina menores opciones y recursos para su adecuado tratamiento. Desde esta perspectiva la discriminación de la que son objeto estas personas, suele ser extendida a sus familiares y a los profesionales e instituciones que se vinculan a ellos. El estigma y la discriminación representan, en todos los ámbitos, una de las barreras más importantes para lograr un tratamiento adecuado y una calidad de vida razonable de todos aquellos que padecen enfermedades mentales graves. Es por ello que resulta un compromiso fundamental modificar estas actitudes y conceptos erróneos a favor de quienes padecen estas enfermedades.
En la provincia de Tucumán, las condiciones de salud no difieren de las de otros distritos. La pérdida de salud mental, expresada como afecciones o trastornos psiquiátricos presenta una frecuencia similar a las otras provincias argentinas. La consideración que estos pacientes sufren por parte de otros ciudadanos, es también similar: la estigmatización, en esta sociedad tan particular, hacinada en términos demográficas convulsionada en términos sociales, se expresa quizás con más fuerza. Sin embargo las acciones educativas, tendientes a revertir este estado de situación, son factibles, accesibles y necesarias, mediante reflexión, modificación y aprendizaje de actitudes apropiadas, sensibilización y conceptualización adecuada.

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